El maíz: alimento sagrado o bien….. todo lo contrario….?

El maíz ha sido sinónimo de lo sublime, de lo sagrado, desde que tenemos

memoria de la historia en América. Remontándonos a la época prehispánica

en América central aun antes de la conquista y colonización de América del

norte; no se diga el resto de Latino América. Lamentablemente este atributo

no lo convierte en la mejor opción en cuanto a salud se refiere!!

Pruebas contundentes sobre las consecuencias en el consumo del maíz de

estas culturas (en su mayoría tipo O) han sido los hallazgos de osamenta, que

datan de épocas tanto anteriores como posteriores a las de la introducción del

maíz en la dieta de dichas civilizaciones, marcando una diferencia notoria en su

estructura ósea.

 

Anterior a la introducción del maíz la osamenta muestra poca existencia de

artritis deformante o porosidad ósea a diferencia de la época donde el cultivo

del maíz constituye la principal fuente de alimentación, comienza la deformidad

ósea, incluyendo cambios importantes en dentadura y quijada (enfermedad

periodontal):

– El maíz estimula una respuesta insulinica considerable y rápida.

– El cambio a una dieta basada en el maíz, después de la época cazador/

recolector, pudo ser responsable del incremento precipitado de la diabetes.

Que versátil y útil regalo le dieron los indígenas al mundo. Todos los componentes

de la planta son de utilidad: las hojas sirven para envolver tamales, los cabellos del

elote para hacer tes medicinales, los granos como alimento y la planta para el forraje.

No solo es un alimento popular sino también es fundamental en muchos productos

como la harina de maíz, el aceite de maíz, la maizena, el jarabe de maíz, el whisky de maíz o

bourbon y hasta el almidón para planchar y las famosas ‘palomitas’, así como todos los medicamentos y

aditivos para la conservación de alimentos, contienen maíz transgénico.

La lectina del maíz es problemática en el tipo O, y aun más severa en cuanto se

aglutina según observaciones hechas en sangre tipo B y AB. Es un hecho que los

glóbulos rojos del tipo A2B se aglutinan de manera más agresiva, que los de sangre

tipo A1B. La lectina en productos refinados como el aceite de maíz sigue teniendo la

misma potencia, no pierde su capacidad de crear patología al aglutinarse, a pesar de su

procesamiento.

 

Estas observaciones nos alertan día a día sobre el riesgo que representa para

nuestra salud el consumo de alimentos industrializados, que contienen en su gran

mayoría derivados del maíz, como lo puede usted comprobar en esta interesante

lista de derivados aditivos y preservadores extraídos del maíz http://www.cornallergens.com/list/corn-allergen-list.php , existentes en la industria alimenticia

a nivel mundial.

Nótese que ni siquiera he tocado aun el controversial tema de la manipulación

genética, la cual atenta directamente con nuestra salud dado que el grano con mayor

MG es sin lugar a duda nuestro sagrado Maíz, símbolo de la abundancia y generosidad

de los dioses! Si tan solo supieran, los pobres, el grado de mutación que ha sufrido su

sagrado alimento, obra de los ‘dioses transnacionales’ de nuestra civilización!!

La famosa venganza de ‘Moctezuma’ fue sin duda el Maíz, y no vivió para saberlo!!

Comments are closed.